Tenemos fe fundada y certeza de experiencia, en la posibilidad de articular al más amplio
conjunto de fuerzas políticas y sociales de izquierda, progresistas y apara conformar un
gran movimiento que haga retroceder decididamente las actuales condiciones de desigualdad e injusticia social. La tragedia
sorda que experimentan hoy nuestros pueblos, requiere de responsabilidad y lucidez, a las que debemos acercarnos construyendo
paso a paso cada peldaño que contribuya a desarticular la tiranía, ya no sólo de las armas, sino del dinero.
Creemos firmemente en la posibilidad de recuperar el poder de decisión de la base social
y proyectarlo a la toma del poder político. Esta fe en la unidad y en la posibilidad de recuperar el poder político para los
pueblos, comienza ya a manifestarse en nuestro continente y en otras latitudes como una creciente capacidad organizativa que
asumimos hoy como parte de nuestra propia lucha y como responsabilidad presente y futura. Por ello, aunque nuestra acción
se localice en nuestro país, nuestra mirada y solidaridad, está puesta en nuestra Latinoamérica y en la posibilidad de un
mundo mejor.
Desde esta posición de coincidencia de diagnóstico y voluntad con diversas fuerzas, hemos
venido sosteniendo diversas convergencias tanto en la acción como en la reflexión conjunta, en el ánimo de avanzar en la conformación
de un Movimiento que posibilite la más plena y democrática participación de las organizaciones sociales y políticas del pueblo
y cuya dirección sea la transformación política y social de nuestro país que nos conduzca a una democracia real. Creemos entonces,
que es el momento político e histórico adecuado para recoger la experiencia de estas últimas décadas y volcarla en el desarrollo
de una voluntad que unifique la diversidad de expresiones en una fuerza capaz de ofrecer una alternativa política social viable
para Chile.
Este Movimiento debe constituirse en todo nuestro país, amplio, diverso y fuerte. En este
sentido se orientará a generar la convergencia, de hombres, mujeres, jóvenes, estudiantes, trabajadores, pueblos originarios
y de toda organización por pequeña que esta sea, para crear un futuro digno, en el que nuestro pueblo recupere los derechos
que le fueron arrebatados primero por la fuerza y hoy por la amenaza del despido y la marginación. Así también, las organizaciones
laicas y religiosas, los intelectuales, profesionales y artistas; micro, pequeños y medianos empresarios, agricultores, mineros,
pescadores, empleados del comercio y servicios, están llamados a la generación y construcción de nuevos y originales modelos
políticos, económicos, sociales y culturales que reemplacen el injusto modelo vigente.
Quienes firmamos esta declaración, hemos concordado en ideas fundacionales y estrategias
de acción que proponemos a todos los movimientos políticos, sociales y culturales dispuestos a integrarse con nosotros en
este proceso de transformar las esperanzas en caminos de expresión política concreta para su análisis, discusión y enriquecimiento.
Declaración de la 1º
"Convocatoria para la construcción de un movimiento político y social"